Úbeda.- Roca Rey indulta a Cacareo de Núñez del Cuvillo
Juan Ortega, Andrés Roca Rey
3 de octubre de 2021
17:30
Úbeda

Un rotundo Roca Rey indultó a ‘Cacareo’, de la ganadería gaditana de Núñez del Cuvillo, en Úbeda dentro de una gran tarde toros. El peruano, que cortó seis orejas y un rabo -simbólico-, salió en hombros.

Roca Rey puso el broche dorado a una rotunda tarde indultando al sexto. ‘Cacareo’ tuvo la virtud del fondo, de la clase, de la humillación y de la transmisión. Precisamente, esta última virtud fue el fallo general de la corrida. Por eso, la faena del peruano desató la locura en los tendidos. Toreo largo, rotundo, poderoso, arrastrando la muleta por el albero en cada muletazo, rematando los viajes de los muletazos con la mano muy abajo y embrocando las embestidas en el siguiente todavía más abajo. Faena cumbre del peruano a un astado que entró en dos ocasiones al caballo. El público comenzó a pedir el indulto al astado, que finalmente fue concedido.

El cuarto fue un toro que tuvo más transmisión y al que Roca Rey cuajó un faenón de principio a fin. Una faena rotunda ya desde el capote, puesto que el peruano cuajó un sensacional recibo de capa, con varios lances de mano muy bajas, con las muñecas rotas. Tras un quite por faroles, Roca Rey comenzó el trasteo de muleta por estatuarios, para luego exprimir al toro por ambos pitones toreando con más de media muleta arrastrando sobre el albero. Cuando el toro perdió inercias, Roca se pegó un auténtico arrimón, pasándose el toro por todos los lados posibles. El peruano remató su actuación por manoletinas, antes de dejar una estocada y pasear las dos orejas con petición de rabo.

Roca Rey cuajó una gran faena al segundo, un buen toro de Núñez del Cuvillo que embistió con largura, temple y humillación por ambos pitones. No pudo parar la lluvia al huracán de Roca Rey que entendió a la perfección a un astado que llegó hacer el avión, colocando la cara en las embestidas. El peruano cuajó al astado en los medios con un toreo muy poderoso, de mano baja, llevando cosida siempre la embestida. Destacó el toreo al natural, embrocando las embestidas sin apenas toques, con mucha suavidad, pero sin perder el dominio absoluto del diestro. Dejó una estocada y paseó dos orejas.