Salamanca: Puerta Grande para el valor sin límites de Roca Rey
9 de septiembre de 2021
18:00
Salamanca

 

La Gaceta de Salamanca.-

Blanquito [número 123, noviembre del 2016, colorado chorreado y ojo de perdiz, 513 kilos]. Breve y hondo esqueleto. Justas las defensas. Se astilló el pitón derecho antes del encuentro con el caballo. Se pegó dos estrellones en el burladero del ‘6’ de salida, y otro más en el del ‘8’. Se arrancó violento al peto, donde recibió un puyazo caído. En banderillas galopó con teclas. Así embistió en el inicio del trasteo. A menos. Obediente en su media embestida. | Las tres chicuelinas queRoca Rey dibujó  en el toro que cerraba la función tuvieron la electricidad del ajuste. Después una tafallera acabó de lanzar el quite, rematado con con una larga. El favor del público ya en el bolsillo. El brindis vino a desatar la fervor. Y más tras el ramillete de estatuarios de vibrante y, otra vez, inverosímil ajuste. Los derechazos dictados en la media distancia y en el centro del platillo no acabaron de tener la misma contundencia. Por las intermitencias de querer hacer todo a favor de obra. Al natural se tuvo que ayudar del estoque para vencer a Eolo, y para convencer al pupilo de Núñez de Cuvillo de acabar de tomar el muletazo. Un pase cambiado por la espalda antes de tomar de nuevo la mano diestra volvió a dar calambre al tendido, cuando la euforia comenzaba a languidecer. El arrimón posterior fue soberano. Exhibición de valor cuando ya no quedaba nada. El desplante sin muleta levantó a La Glorieta de los asientos como un resorte. Y lo volvió a hacer acto seguido con la muleta a la espalda sin ayuda, de la que se desprendió con rabia. Escuchó el aviso nada más pinchar en el primer volapié. En el segundo encontró la muerte de manera fulminante. Dos orejas.

 

AGENCIA EFE

 

Manejable pero justo de fuelle el animal, corrió bien la mano al natural alargando y pulseando su embestida. Aguantó parones a mitad del viaje, no le quedó otra opción que librar un cuerpo a cuerpo entre los pitones, con muletazos de ida y vuelta marca de la casa, en la corta distancia, dejándose acariciar los bordados del vestido por los pitones. Inverosímiles las bernadinas de broche, sin montar la espada, enardecieron a los tendidos.

 

EL MUNDO

 

Tras él por ese mismo camino iba a ir Roca Rey, que nada pudo hacer con el tercero de la tarde. Nadie hablará de Gavilán tras los pitos del arrastre al que lo llevó una certera estocada. Se quedó con ganas Roca de volver a decir aquí estoy, y el inicio por estatuarios que le hizo al sexto, Blanquito, puso el tendido boca abajo. Antes, un quite por chicuelinas lo había convertido en el mejor torero de capa del festejo. La facilidad con la que este torero es capaz de enganchar los muletazos es el gran secreto de su éxito y cuando es capaz de hacerlo, sube el pan y no hay viento de por medio que valga. Y lo que hace entre los pitones de los toros es, precisamente, lo que lo ha colocado en la primera línea de fuego. Donde el toro te hueley quema. Desplante sin muleta de locura cuando el público hacía rato que estaba buscando los pañuelos. Pinchazo, estocada desprendida y dos orejas. Siga las flechas hasta la puerta grande.

 

MUNDOTORO

Montado y cuesta arriba, el sexto se astilló el pitón derecho al derrotar contra un burladero. Facilidad capotera de Roca Rey a la verónica. Ajustadísimo quite por chicuelinas del peruano. Se venía cruzado en banderillas. Emocionante inicio de faena por estatuarios, atornilladas las zapatillas de Roca Rey en la arena. Se lo pasó muy cera también en la primera tanda con la derecha. Le exigió mucho el peruano, obligando por abajo y sometiendo a un toro con movilidad y nobleza pero que no se entregó. Terminó con gran frialdad pisando terrenos de cercanías, con enorme valentía y poder. Apabulló al toro y se entregó el torero ante la falta de entrega de su oponente. Enorme Roca Rey, puro dominio, mando y sometimiento. Final por bernadinas, sin la ayuda, cambiando el viaje del toro, con gran emoción y valor seco. Soberbio. Pinchazo y gran estocada. Dos orejas.

 

TRIBUNA DE SALAMANCA

 

Cerró la tarde ‘Blanquito’, de 513 kilos de peso, herrado con el 123. Cinqueño, castaño playero rabicorto, ojo de perdiz, al que lanceó a la verónica Roca Rey y armó un alboroto con un variado y ajustadísio quite por chicuelinas. Brindó al público y atornilló las zapatillas al albero por estatuarios sin moverse. Otro buen toro, muy pronto, con mucha fijeza humillando se topó con una firme y poderosa muleta que lo llevó largo, bien toreado y tragando parones.

 

Pases cambiados circulares para terminar metido entre las astas del toro formando un auténtico lío. Se  dejó tocar la taleguilla. Enorme faena y de valor del torero peruano que remató con unas bernardinas. Pinchazo y estoconazo. Dos orejas.