Ronda: Un intratable Roca Rey arrasa en la Goyesca cortando cuatro orejas
Andrés Roca Rey, Pablo Aguado
4 de septiembre de 2021
18:00
Ronda

Ronda: Un intratable Roca Rey arrasa en la Goyesca cortando cuatro orejas

 

ABC

 

Seminarista’ blasfemó sobre su nombre. Pretendía una tragedia, de la que inexplicablemente se escapó Roca Rey. Tenía por costumbre embestir con el pitón opuesto y arremetía a base de gañafones, que en varias ocasiones se remataron sobre su pechera. Un animal digno de ser pasaportado con brevedad. Aunque también resultaba oportuno para la épica torera. Y sin margen de dubitación, y comprometido por la precocidad de la música, Andrés tiró la moneda. El impasible inicio por estatuarios arrancó a la banda… y a su pundonor. El esfuerzo, de difícil comprensión para la gran masa, tuvo una efímera recompensa: una serie final que le permitió reunirse por abajo. Y para confirmar que los tiene cuadrados, se atracó en una perfecta ejecución de la suerte suprema. Un salto olímpico fue la respuesta de aquel ‘Seminarista’ cuando sintió el frío del acero. El inexpresivo público por fin se empapó de sensibilidad para reconocer la hazaña, premiándola con dos orejas.

 

Engañó de salida el último cartucho de Roca Rey, quien no parecía estar dispuesto a desecharlo. Reservón y embistiendo a oleadas. Condición totalmente opuesta a la que ofreció en el último tercio. Surgió ahí la faena más potente de lo que llevábamos de corrida. Tras el brindis a Joaquín Sánchez se puso de hinojos y fue saliéndose del tercio hasta dejar su habitual cambiado. Con la derecha tuvo dinamismo y temple, redondeando en una noria incesante. Ritmo y clase rebosaba ‘Parlador’, al que exprimió de izquierdas. Con la figura mucho más aplomada y los toques más serios. Como su rostro, del que se reflejaba la ambición del triunfo. Acertó en todo el peruano: tiempos, distancia, altura… hasta cuando intuyó que el chivato de la reserva estaba a punto de encenderse y acortó la trayectoria muletera. No hubo un solo momento de caída en su labor. Terminó con una arrucina casi suicida y unas explosivas bernardinas. El espadazo resultó algo tendido y tuvo que hacer uso del verduguillo, homenajeando al apoderado (Roberto Domínguez) con un abaniqueo que ensimismó al animal, y al tendido, dejando un sutil y eficaz toque de cruceta.

 

MUNDOTORO

Andrés Roca Rey y Pablo Aguado rindieron este sábado en Ronda un torero homenaje al maestroAntonio Ordóñez en su Maestranza rondeña del alma. Fue en el esperado regreso de la Goyesca al Tajo, allí, los dos toreros, cada uno desde su concepto, han querido brindar un sincero homenajecon motivo del 70º aniversario de alternativa de Ordóñez. Con una corrida de Jandilla a la que faltaron muchos finales, pero a la que se han impuesto las dos figuras. El peruano cortó cuatro orejas, mientras que el sevillano -justamente en la fecha en la que se conmemoraban 60 años desde que otro sevillano, Curro Romero, se anunciaba en su primera Goyesca– paseó tres en una tarde excepcional.

Seminarista” el tercero, uno amplio de sienes que embistió descolgado al buen capote del peruano. Roca Rey cerró el saludo soltando el capote a una mano con mucha expresión. El caballo, testimonial y punto. El quite por chicuelinas y tafalleras made in Roca Rey con mucho ajuste y transmisión. Brindis al público para comenzar por alto a pies juntos en la misma raya del tercio. Mucha emoción y ajuste con un tío inmóvil ante un tren. Se puso difícil el tercero que embestía con el pitón de fuera y sin clase a la sincera muleta de Andrés. Además acusó la falta de puya para quitarle las protestas ante tanto vaivén de reclamos. Andrésatacó en el epílogo para ligar una serie con ritmo a base de apostar como toda su faena. Labor de figura comprometida que fue premiada con dos orejas tras estocada arriba.

Parlador” cerraba el lote de Andrés. Un despegado del suelo pero estrechito de sienes. Al quinto le saludó con buen aire y ‘nunca mejor dicho’ puesto que el viento estaba omnipresente. Otro que en la lidia dejó ver su justeza de todo. Roca Rey brindó a Joaquín, jugador del Betis. Y otro más que tampoco recibe castigo en varas. Se cumple el reglamento y al lío. Comenzó de rodillas -apostando fuerte- y dando distancias a su oponente que se desplazó de largo. El de las flores por la espalda de hinojos fue tremendo. Chispazo inesperado que metió a toda la parroquia en la canasta. Roca Rey empujaba “pa’lante” a su antagonista en cada sentido y ligado derechazo. Buscó alargar la entregada embestida un tranco más -como los toros de Núñez– para romperlo por abajo con mando y soberanía. Este Jandilla sacó fondo del bueno y clase lo que permitió a Roca Rey cocinar una faena de amplio registro. Toreó sobre los tobillos girando cuando el toro lo pedía y le perdió pasos entre muletazos cuando hizo falta. Una labor de autenticidad muy personal y milimétrica ante uno que se vino arriba en el último tercio. Las bernadinas del epílogo resultaron escalofriantes. Estocada, descabello y dos orejas al esportón.

Remendón” abrió la tarde. Un Jandilla de expresión torera que remató abajo en todos los burladeros. Al inicial, Roca Rey le instrumentó un templado saludo a la verónica en el interior del tercio. La toma de expresión en el contacto fue de nota. Una vara sin más. Juan José Domínguez y Paco Algabacumplimentaron un buen tercio con los palos, al igual que la lidia de Viruta. El abreplaza llegó al último tercio soltando la cara -mejor inicio que finales- y un punto andarín, lo que propició unas series primerizas sin definir el contexto de la faena. Andrés pulió las teclas del prólogo y tras condicionarse en las distancias requeridas sacó su amplio arsenal. Toque en el hocico y tapar la cara del oponente además de imprimir ritmo fueron una permanente en su quehacer ante un irregular toro que no embistió dos veces igual. Hubo uno de pecho que más que eso fue un circular completo. Pletórico. A izquierdas dibujó alguno de buen trazo y largura pero su esfuerzo en conjunto no terminó de coger el vuelo deseado. La espada no quiso entrar al primer intento y todo quedó en una cariñosa ovación.