ARLES.- Puerta grande junto a Talavante que brindan una gloriosa tarde de toros en la Goyesca
11 de septiembre de 2021
17:00
ARLES
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ARLES.- Puerta grande junto a Talavante que brindan una gloriosa tarde de toros en la Goyesca.

Reseña:

 

Fue el acontecimiento del año. Por todo: Por la expectación generada, por el argumento del cartel, por la alegría de volver a ver una plaza llena en su totalidad… y también por el resultado. PorqueTalavante y Roca Rey no se dejaron nada dentro. Porque el extremeño volvió a un gran nivel, porque el peruano no dio su brazo a torcer, porque hubo emoción, competencia y porque los toros embistieron. Si a todo eso unimos la extraordinaria puesta en escena, merced a la organización de la empresa y al trabajo de Diego Ramos, el resultado es difícilmente mejorable. Llevamos dos años suspirando por ver tardes como esta.

De Garcigrande también, con el hierro de Domingo Hernández, el segundo, que vino dormido de salida, sin terminar de desplazarse. Esperó el toro encogido, esperó el torero también a que el animal se terminara de decidir a tomar cada muletazo, hundido en la arena, con la muleta por delante, presentándosela muy abajo, y lo condujo con temple en series que llegaron mucho al tendido por su poder y sometimiento. Coronó su superioridad entre los pitones antes de agarrar una estocada y pasear una oreja.

Degollado de papada, fino y largo de viga el cuarto de Adolfo, muy agresivo por delante. Humilló de salida y hasta embistió con temple al capote de Roca Rey, pero le faltó fuerza luego y sobre todo le faltó fondo. Quizá fue toro para empujar para delante y llevar en línea. Roca Rey trató de torearlo en los medios directamente, sin probaturas, y estuvo largo rato luego delante del animal, tomándolo en corto, pero sin conseguir llegar al tendido por la embestida carente de emoción del Albaserrada.

Hondo y fuerte el sexto de Cuvillo, al que saludó con vibración Roca Rey. Se fue suelto al caballo en la primera vara, lo midió el peruano en el peto antes de quitarlo por saltilleras, dejándoselo llegar mucho. La faena de muleta tuvo mucha fuerza y conexión arriba desde su arranque por estatuarios, porque hubo ligazón, reunión, sometimiento, desde el cite al remate, y sobre todo, intensidad. Ni tiempos muertos ni pausas deliberadas, todo fluyó con tremenda verdad. El epílogo por luquecinas muy apretadas puso a la gente en pie. Se fue detrás de la espada, atacando en corto y recogió las dos orejas después de que el toro fuera arrastrado en vuelta al ruedo.