Andrés Roca Rey entrevista para Enfoque y portada de ABC Nacional.

VUELVE A LAS ARENAS ESPAÑOLAS EL EMPERADOR DEL TOREO. LA GRAN FIGURA PERUANA DEL RUEDO Y LA TAQUILLA REAPARECE EL 15 DE MAYO EN CÓRDOBA CON UNA CLARA AMBICIÓN: MANDAR EN LA FIESTA

«Paso mucho miedo, pero si estoy dispuesto a morir, ¿cómo me van a asustar otras cosas?» La cruda reflexión de Andrés Roca Rey (Lima, 1996) bombea entre las ruinas romanas de Itálica al son de las notas de Hans Zimmer y Lisa Gerrard. Vuelve a la arena española la máxima figura de los ruedos y la taquilla, vuelve el emperador del toreo, que reaparece en Córdoba el próximo 15 de mayo. Con la arrogancia de los grandes de la Fiesta y la sencillez del hombre de calle, pisa el anfiteatro entre laureles de épica y gloria del ‘Gladiator’ del siglo XXI. «¿Cuántos hombres habrán caído aquí?», se pregunta el torero que más se acerca al filo de la muerte, que no es otra cosa que «la vida al límite». Mientras otea el precipicio de una fosa con el lema de la fuerza y el honor, se ajusta la montera, negra como su chaquetilla de dragones de fuego. «Si he venido desde tan lejos, si he venido desde el Perú, es para incendiar esto, para medirme con todos y para ser el número uno», sentencia. Bajo un abrasador sol, la mirada del limeño se pierde en ese cielo donde arden las faenas de pasión: «Sin ellas, la vida sería muy insípida».

Así es la entrevista que puedes leer al completo en ABC a través de kioskoymas o buscándola en tu kiosko habitual.

Uno siempre cree que se va a conformar con las metas primeras, pero cuando vas llegando a ellas, aspiras a más. Está claro que funcionar en el mundo del toro es muy bonito, pero a lo que yo aspiro, a lo que vine desde el Perú, es a ser un número uno. Cuando era niño y salí de mi casa, dejé muchas cosas. Aparte de que me vine porque me gustaba la profesión, sentir y torear, dejé todo porque también quería mandar en la Fiesta. Si no hubiese sido tan ambicioso, me hubiese quedado en el Perú para ser figura en mi país, pero vine a España a cumplir un sueño mucho mayor.

El toreo estaba un poco falto de lo que la gente demanda, ver algo que la jale y la motive a ir a la plaza. Aparte de que un torero vaya a crear su arte y su obra, no podemos olvidar que toreamos con otros compañeros y uno intenta estar mejor que el otro. Es lo bonito del toreo, que haya rivalidad, querer mandar en todos los sentidos. No se trata de dinero, es un tema de ambición. Este año quiero hacer manos a mano, buscar esa competencia con los jóvenes, figuras consolidadas y emergentes. Centrado siempre en mi toreo y por mi camino, competir con los demás. Para ser el mejor, uno tiene que medirse con todos. 

—Tiene dos citas en Vistalegre. ¿Impone Madrid aun fuera de Las Ventas? 

—Nunca he toreado allí y me causa motivación. Cada plaza tiene su personalidad, pero al ser de las primeras y anunciada como San Isidro, no es una feria cualquiera. Me las tomo como dos corridas muy importantes en las que me gustaría enseñar cómo será esta nueva temporada de Andrés Roca Rey. 

Sin el sufrimiento y el dolor, como los de esta pandemia, no hay superación y gloria. Y ahora vuelvo con toda mi pasión peruana, con más ganas que nunca